Deserción escolar y estrategias de retención en la educación media: Análisis en la región occidental de Chiriquí.
Resumen
La deserción escolar es un desafío persistente en el sistema educativo de América Latina, afectando
a numerosos jóvenes que abandonan sus estudios antes de finalizar la educación media. En
Panamá, el panorama es alarmante, con 20,110 estudiantes desertores en 2022, lo que representa
un aumento significativo. La región de Chiriquí presenta una mezcla de contextos urbanos, rurales
e indígenas, haciendo necesario un análisis local para abordar adecuadamente la situación. Se
distingue entre deserción y exclusión educativa, y esta última busca responsabilizar al sistema
educativo en lugar de al estudiante. Las barreras económicas son la causa principal del abandono
escolar, como costos de transporte y la necesidad de trabajar. Además, factores como la migración
temporal durante los ciclos agrícolas afectan la educación. El entorno familiar, incluyendo
desintegración y falta de apoyo parental, también incide notablemente en la deserción. Prácticas
de evaluación punitivas y la falta de pertinencia curricular contribuyen al desenganche escolar. La
pandemia de COVID-19 agravó esta situación al mantener las escuelas cerradas durante períodos
prolongados.
Abandonar la escuela tiene repercusiones significativas a nivel individual y social. Quienes
desertan acceden a empleos de menor calidad y sufren vulnerabilidad económica. Identificar a los
estudiantes en riesgo a tiempo es crucial, y los programas de alerta temprana pueden ayudar. La
capacitación de maestros en la detección de estos signos es fundamental para mitigar el problema.
Transformar las condiciones del sistema educativo es esencial para reducir la deserción escolar y
ofrecer trayectorias educativas completas a los estudiantes.
